LO QUE NO SE VE EN LAS COMPETENCIAS

Por Valeria Nieto

Mi nombre es Valeria, tengo 20 años y me dedico profesionalmente a trabajar con caballos en la disciplina de salto de obstáculos.

Hace años uno de mis mas grandes sueños era poder presentarme de esta forma y claro como todo deportista, tengo el sueño de convertirme en una personalidad representativa de mi deporte, y trabajo todos los días para alcanzar mis objetivos pese a las dificultades.

Desde muy pequeña tomé la decisión de querer estar rodeada de caballos por el resto de mi vida, con determinación al trabajar por y para ellos, ya que cuando llegaron a mi vida llenaron una parte en mí que se convirtió en PASIÓN en un abrir y cerrar de ojos.

El deporte no sólo se ha convertido en mi estilo de vida, sino que también me ha permitido crecer como ser humano y doy gracias a todas las experiencias buenas y malas que he tenido la oportunidad de vivir y me han convertido en la persona que soy el día de hoy.

Es fácil contar cuantas moñas hemos ganado, cuantos trofeos adornan la sala, las fotos de las premiaciones; pero nadie nunca te pregunta cuánto trabajo te costo conseguirlo, que tuviste que sacrificar para poder estar ahí, cuantas veces dudaste de ti mismo hasta que lo lograste. Yo afortunadamente siempre tuve el respaldo económico y emocional de mi mamá, eso fue lo que me permitió introducirme a la industria ecuestre, y aunque mi familia nunca había tenido nada que ver con los caballos y era difícil poder solventar los gastos de estos animales, mis ganas de aprender fueron un gran motor para poder salir adelante.

A partir de los 13 años empecé a ayudarle a mis instructores montando para poder tomar clases y ayudarle a mi mamá a pagar en ese momento la pensión de mi yegua; a los 17 años me fui al extranjero a estudiar/trabajar en uno de los criaderos privados más grandes de Norteamérica, esa sin duda fue una de las experiencias más enriquecedoras para mi carrera, pero fue también la más difícil de vivir y resistir ya que estaba a muchos kilómetros de mi casa, además de que nunca había vivido con gente completamente desconocida de más de 5 países diferentes.

Lejos de todas las comodidades a las que estaba acostumbrada, y nunca valoré, como comida fresca, agua caliente para bañarme o una buena cama donde descansar del trabajo, a veces, de más de 12 horas al día; cada día me cuestionaba de todo lo que había soñado, llegó un momento en el que me tiré en la cama a reflexionar sobre lo que quería hacer realmente con mi vida.

Mi primer pensamiento fue que no era lo suficientemente fuerte y que no lo iba a lograr, pero cuando entendí que era una prueba más me pregunté ¿Cuánta pasión existe dentro de ti, como para que sigas aunque el cuerpo duela y el corazón llore?

Así que seguí trabajando todos los días con una mentalidad diferente, con entusiasmo en esa prueba tan grande, hasta que aprendí a disfrutar incluso las cosas que no me gustaban.

Entonces entendí que la vida no es fácil, nos va a costar dejar todo lo que conocemos por salir a buscar nuestras metas, porque las cosas buenas nopasan por suerte; las oportunidades nos tienen que conocer trabajando e intentando para que lleguen.

Sin embargo las pruebas no se terminan ya que al mismo tiempo el pilar de mi vida -mi mamá- se encuentra luchando contra el cáncer y con una fractura en el brazo como secuela del tratamiento. Nuevamente me encuentro sacando fuerza de mi interior para poder darle todo el apoyo que necesita para superar esta situación y estar ahí para la persona más importante de mi vida y que sigue siendo parte de mi proceso de convertirme cada día en una mejor mujer, una mejor amazona y una mejor hija.

Los últimos dos años de mi vida han sido una montaña rusa de emociones, ahora vivo y hago todos los días lo que me encanta con la oportunidad de crecer y aprender de los mejores en un lugar increíble, con el mejor compañero, con el que he crecido muchísimo: mi caballo MEZCAL.

Hoy más que nunca toma sentido la frase “los tiempos de Dios son perfectos”, y agradezco infinitamente todas las eventualidades que la vida me ha permitido vivir y todas las personas que han sido parte de lo mismo, he aprendido muchísimas cosas con tan solo 20 años y estoy
emocionada por seguir creciendo, pero más importante seguir equivocándome para poder aprender cosas nuevas y transmitirlas a todas las personas que se encuentren en mi camino.

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